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Lo primero que debes saber es que la filatelia es tanto un arte como una ciencia de precisión. No se trata solo de acumular trozos de papel, sino de conservar fragmentos de historia. Para que tu colección mantenga su valor y belleza, es fundamental contar con el equipo adecuado desde el primer día.
Aquí te presentamos una guía esencial sobre los materiales básicos para comenzar y cómo utilizarlos para proteger tu inversión.
Nunca, bajo ninguna circunstancia, debes tocar un sello con los dedos. La grasa natural de la piel, el sudor y la humedad pueden causar manchas amarillentas (conocidas como foxing) o dañar el engomado original del sello.

Importancia: Las pinzas permiten manipular el sello con precisión quirúrgica sin doblar los dientes (dentado) ni ensuciar el papel
Consejo: No sirven las pinzas cosméticas de depilar, ya que tienen puntas afiladas o estriadas que pueden perforar el sello. Las pinzas filatélicas son lisas y tienen puntas redondeadas o de «pala».
La filatelia se vive en los detalles. Una buena lupa (de al menos 10x aumentos) es indispensable para:

Verificar el estado de los dientes.
Identificar errores de impresión o variedades de color.
Examinar la marca de agua o el tipo de papel.
Existen dos formas principales de organizar tu colección:

Clasificadores: Son libros con hojas rígidas que tienen bandas transparentes de acetato. Son ideales para principiantes o para guardar sellos duplicados, ya que permiten insertar y sacar las piezas fácilmente sin usar adhesivos.

Álbumes filatélicos: Suelen ser carpetas de anillas con hojas preimpresas que indican dónde va cada sello. Son perfectos si decides especializarte en un país o temática específica.
Para aquellos sellos de mayor valor o que forman parte de una exposición, se utilizan elementos de protección adicional:
Filoestuches (o charnelas modernas): Son fundas de plástico transparente (libres de ácidos) con un fondo negro o transparente que se pegan al álbum. El sello se introduce dentro, quedando protegido del aire y la fricción.

Sobres de cristalina: Son sobres translúcidos y finos, ideales para guardar bloques, sobres de primer día o sellos sueltos antes de ser clasificados. Evitan que el polvo y la luz directa dañen los pigmentos.

Aunque no lo mencionamos al principio, este accesorio es vital para identificar sellos que parecen iguales pero tienen distinto valor. El odontómetro sirve para medir cuántos «dientes» tiene un sello en un espacio de dos centímetros. Una pequeña variación en esta medida puede diferenciar un sello común de una rareza histórica.

La regla de oro en la filatelia es la conservación. Un sello mal manipulado pierde automáticamente su valor comercial y estético. Invertir en un buen par de pinzas y un clasificador de calidad es el primer paso para que tu colección perdure por generaciones.